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viernes 21 de septiembre a las 19:30
(tercer viernes de mes).
Parroquia Mare de Déu de Salas, Viladecans.

Evangelio de San Marcos 6 30-34
20 de julio de 2018 Parroquia N.S. Salas

4. Lectura del Evangelio de San Marcos, 6, 30-34

En aquel tiempo, los discípulos volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

Él les dijo: “Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban
tiempo ni para comer.

Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lastima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor y se puso a instruirles con calma.

COMENTARIO DEL EVANGELIO PROCLAMADO
En el Evangelio de hoy, hay un hecho que llama especialmente la atención, y es la preocupación que muestra Jesús por el descanso de sus discípulos.
Jesús aparece como el gran pedagogo que humaniza la labor pastoral de los discípulos, animándoles a reposar y a evaluar sus acciones.
No deja de ser curioso que este Evangelio coincida casi siempre en tiempo de vacaciones para muchas personas; un tiempo de reposo que
debería servir, por encima de todo, para adquirir una buena dosis de paz y equilibrio interior.
Las vacaciones, podrían o deberían ser un tiempo de reencuentro con Dios y con nosotros mismos. Tiempo, de encontrarnos y reencontrarnos con personas a menudo olvidadas durante el año.
Por otra parte, queda también muy bien reflejado en el Evangelio de hoy que el reposo no nos ha de hacer perder de vista que el trabajo a
realizar es mucho y que son muchas las personas que esperan algo de nosotros.
Hoy, igual que en tiempos de Jesús, son muchas las ovejas sin pastor, situación que conmovía el corazón del “Buen Pastor” y que a nosotros
no nos ha de dejar indiferentes.
Jesús se compadece al ver que tanta gente le necesitaba. Hoy también hay en nuestra sociedad mucha gente que nos necesita: gente sin trabajo, si recursos, sin subsidios, con problemas y situaciones de todo tipo… Y Jesús se pone al lado de esta gente que son como ovejas sin
pastor. Que no tienen quien les guié y les defienda… Le han conmovido
las entrañas, y cuando decimos que una persona es entrañable entendemos muy bien que es una persona a la que los problemas de los
demás le penetran hasta las entrañas, la cabeza y el corazón…
Y finalmente, en el Evangelio de hoy hay también una última y breve observación que hay que aprovechar también.
El relato acaba diciendo que Jesús se puso a instruirles con calma…
¿Qué significa esto?
Que a menudo en nuestro trabajo podemos caer en el error de querer que las personas vayan a nuestro ritmo y no respetamos el suyo… No
podemos atropellar a la gente… La gente es la que es y la que hay, no la que nosotros querríamos que fuera…
Acompañar no es imponer…

Salmo 23
El Señores mi pastor, nada me falta:
En prados de hierba fresca me hace reposar,
me conduce junto a fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.

Me guía por el camino justo,
haciendo honor a su Nombre.
Aunque pase por un valle tenebroso,
ningún mal temeré
porque Tú estás conmigo.

Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
Me preparas un banquete
enfrente de mis enemigos,
perfumas con ungüento mi cabeza
y mi copa rebosa.

Tu amor y tu bondad me acompañan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

COLOQUIO CON EL SEÑOR
Señor, estamos aquí, en tu presencia,
a tu alrededor, como tus discípulos,
para escuchar tus enseñanzas y tus consejos,
para una charla íntima contigo,
como los apóstoles, cuando con toda confianza te decían:
“Señor, enséñanos a orar, … Señor, explícanos la parábola”

Con la confianza que nos inspiran tus palabras:
“Vosotros sois mis amigos, … No os llamo ya siervos, a vosotros
Os he llamado amigos”.

Tenemos tantas cosas que decirte,
tenemos necesidad de escuchar tantas cosas de ti:
“Habla Señor, que tu siervo escucha, …
porque hablas como jamás un hombre ha hablado…
Señor, ¿a quién vamos a ir?
Tú tienes palabras de vida eterna.

Estamos seguros, Señor,
que tus promesas son sinceras y no engañan:
“Pedid y se os dará, llamad y se os abrirá”.
Animados con estas palabras, queremos hoy pedirte muchas cosas,
que en definitiva se reducen en una sola:
“Venga tu Reino. Hágase tu voluntad”.
En esto se resume todo lo que pedimos.

Señor, se está tan bien en tu presencia que, como Pedro,
querríamos hacer tres tiendas para quedarnos contigo.
Pero sabemos que este estar aquí contigo,
en estas horas serenas, no puede ser sino por poco tiempo,
porque la mies es mucha y los obreros pocos,
i Tú nos mandas a trabajar por Ti en el mundo.:

“Id también vosotros a mi viña… Id por todo el mundo,
y proclamad la Buena Nueva a toda la creación”.
Si, nosotros iremos a trabajar por Ti en Tú viña,
pero nuestro corazón se quedará aquí, a tus pies,
atentos como María,
para escuchar tus palabras de vida eterna;
como tu Madre,
que conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón,
para gustar nosotros también tus palabras en nuestro corazón.

Enséñanos a ir y a quedar, a trabajar por ti sin separarnos de ti,
a ser contemplativos en la acción,
a experimentar en nuestro corazón tu presencia de
“dulce huésped del alma”

(Pedro Arrupe, sj)