Evangelio de San Lucas 18, 9-14
octubre de 2019 Parroquia N.S. Salas

Hoy, a través de esta experiencia comunitaria y con la imprescindible
ayuda del Espíritu Santo, intentaremos tener un encuentro personal con
Jesús de Nazaret, y experimentar la presencia de Dios.
Continuamos con la fórmula de trabajar las lecturas que se proclamarán
el domingo.

Escucharemos hoy una lectura del Evangelio de san Lucas.
Se nos ofrece hoy una parábola en la que los protagonistas son un
fariseo y un publicano, un recaudador de impuestos, que están orando
en el templo.

Dicen, que tal como se vive, así se reza y no al revés. El fariseo y el
publicano de este evangelio son dos formas de vivir; son dos
sensibilidades ante Dios por la manera de relacionarse con Él, y dos
sensibilidades en la relación con los demás.

Una parábola que Jesús dirige a algunos que se tenían por justos y
despreciaban a los demás, por el solo hecho de cumplir las normas y los
preceptos.

Escuchemos, reflexionemos y oremos juntos.

CAMINANDO CON EL ESPÍRITU
Espíritu Santo,
eres viento:
llévame donde quieras;
eres brisa:
déjame respirar lo nuevo;
eres fuerza:
levántame del suelo;
eres vida:
dame pasón por la vida;
eres alimento:
nútreme de tu savia;
eres luz;
ilumíname con tus rayos;
eres calor:
calienta mi existencia;
eres libertad:
hazme libre;
eres fecundidad:
cúbreme con tu sombra;
eres agua viva:
dame de beber;
eres respuesta:
dame fuerza para decir sí
al Padre,
al Hijo
y a ti, Espíritu Santo.

Lectura del Evangelio de San Lucas 18 ,9-14
En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían
seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta
parábola:

– “Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un
publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones,
injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana
y pago el diezmo de todo lo que tengo.”

El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los
ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo:
“¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.”

Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el
que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.”

SILENCIO – 1 o 2 minutos aprox.

COMENTARIO DEL EVANGELIO PROCLAMADO:
Nos encontramos, una vez más, con una parábola donde queda
claramente explicado cual es el objetivo que pretende Jesús.
Expone una parábola a unos que se creían seguros de sí mismos y
despreciaban a los demás.

Tenemos por tanto en esta parábola, dos tipos de personas; las que
rezan mirándose solamente a sí mismas, y las que rezan hacia Dios.
Dicho de otra manera, las personas que van por la vida sintiéndose
siempre justas y perfectas, menospreciando, por tanto, a los demás, y
las personas que sin ningún tipo de complejo de inferioridad reconocen
desde la fe y la gratuidad de Dios; que son lo que son no solamente por
sus propios méritos y esfuerzos, sino también por la gracia de Dios; y que,
además, no siempre sus actos y decisiones son plenamente los más
acertados.

Pensemos también que los dos personajes de la parábola eran en su
tiempo enemigos irreconciliables. Los fariseos se consideraban perfectos
ante Dios porque cumplían al pie de la letra las leyes, mientras que los
publicanos, -recaudadores de impuestos del imperio romano- eran
tildados de antipatriotas y explotadores, o como nos dicen en el texto:
ladrones, injustos, adúlteros o pecadores…

Hoy también en nuestras sociedades e instituciones se dan estos dos
tipos de personajes: aquellos que se dicen a sí mismos: yo soy como se
debe de ser; y aquellos que se preocupan más de analizar un poco más
en profundidad cómo hay que ser…, reconociendo que no siempre
llegamos a las exigencias del comportamiento ético y moral.

Podríamos decir, en definitiva, y de alguna manera, que nuestras
oraciones nos identifican: dime como rezas y te diré como eres…, y
dime cómo eres y te diré como rezas…

En una sociedad con una gran tendencia a pegar etiquetas a las
personas, el evangelio de hoy nos ofrece una buena herramienta de
autoanálisis de la verdadera identidad de cada uno.

SILENCIO 1 – 1:30 minutos

Señor, quiero tener la astucia y habilidad para saber darte el lugar que
te corresponde en mi vida.

Silencio unos 30”

Creo en Ti, confío en Ti y te amo, ilumina este rato de meditación para
que nada me distraiga y sepa guardar el silencio que me permita
realmente conocer tu voluntad.

Silencio unos 30”
Señor, ayúdame a saber aprovechar mi tiempo, especialmente este momento de meditación.
Silencio unos 30”
Estamos ante Ti, Señor, porque sabemos que nos quieres.
Silencio unos 30”
Estamos ante Ti Señor, con nuestra vida, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra oración.
Silencio unos 30”
Estamos ante Ti en los dolores y las tristezas, las alegrías y las ilusiones.
Silencio unos 30”
Estamos ante Ti, Señor, porque das confianza a nuestra vida.
Silencio unos 30”
Estamos ante Ti Señor, porque tu eres nuestro Padre.

Ahora podemos rezar: Padrenuestro

En nombre de todo el grupo, de Carme, Amparo, Roser, Manuel, Paco, Eulogi y Mn. Manel Simó, agradecemos la confianza que depositáis nuevamente en nosotros.

El próximo encuentro será: el viernes 15 de noviembre a las 19:30 (tercer viernes de mes).

El miércoles día 6 de noviembre, lectura compartida Evangelio de Marcos.

Parroquia N.S. Salas,Viladecans.