ASÍ ESTÁ ESCRITO, EL MESÍAS PADECERÁ Y RESUCITARÁ AL TERCER DÍA.

Evangelio de San Juan 12, 20-33

Retomamos este espacio de reflexión que os ofrecemos con todo
cariño y con la mejor voluntad, unos momentos de plegaria y de
oración, sencillos y modestos, que quizás nos puedan ayudar a sentir
mejor interiormente, en nuestra relación personal con Dios o con
nuestros hermanos.
Espacio que sirve también para darnos esperanza, para darnos calor,
para recordar, y recordar que no estamos solos.
Ven Espíritu Santo,
y ayúdame a mirarme a mí mismo
con cariño y paciencia.

Enséñame a descubrir todo lo bueno que sembraste en mí,
y ayúdame a reconocer que en mí también hay belleza,
porque soy obra de un Padre divino que me ama

y me ha dado su Espíritu.

Sabes que a veces me duelen los recuerdos de errores que he cometido.

Ayúdame a mirarme como Jesús me mira,
para que pueda comprenderme
y perdonarme a mí mismo.
Ven Espíritu Santo,
derrama en mí toda tu fuerza,
para que pueda comenzar de nuevo
y no me desprecie a mí mismo.

No permitas que me dominen los remordimientos,
porque tu amor siempre me permite comenzar de nuevo.

Ven Espíritu Santo.
Amén.

Lectura del Evangelio de San Lucas 24, 35 – 48

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el
camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio
de ellos y les dice:
– “Paz a vosotros”
Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo:
– “¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior?
Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos
cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis
que yo tengo”.
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de
creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
– “¿Tenéis ahí algo de comer?”
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de
ellos. Y les dijo:
– “Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo
escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí
tenía que cumplirse”.
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y
añadió:
– “Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los
muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y
el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por
Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto”.
Comentario – reflexión sobre el evangelio proclamado
– En estos domingos de Pascua continúan las llamadas apariciones
del Cristo Resucitado. Hay que tener en cuenta que la
Resurrección de Cristo fue, para los apóstoles, una vivencia muy
profunda, más allá de los esquemas del tiempo y del espacio, y
que, por lo tanto, les resultó muy difícil transmitirla a los demás.
– Por eso, si leemos muy atentamente los evangelios de estos
domingos observaremos que se dan muchas diferencias entre los
distintos textos, e incluso a veces contradicciones, pero esto no
significa que los evangelios mientan, sino que la transmisión de un
misterio tan profundo como el de la Resurrección de Cristo resultó
muy complicado para la mente humana.
– Dicho esto, nos encontramos hoy con el relato que hace Lucas
(que no fue discípulo directo de Jesús) sobre la Resurrección; un
relato que parece hablar más no de un Jesús resucitado, sino de

un Jesús redivivo, ya que lo muestra con carne y huesos, manos y
pies, y que come… Es decir, que Lucas adopta una manera muy
vivencial de explicar la Resurrección, sobre todo dirigiéndose al
mundo griego, el cual no creía en resurrecciones, ni
supervivencias…
– Y analizando el relato nos podemos fijar sobre todo en tres puntos
muy concretos:
– -Lucas sitúa este texto después de la escena de los discípulos de
Emaús, aquellos que lo reconocieron cuando partió el pan en la
mesa…:
– -y vuelve a insistir en la misma línea: los discípulos reconocen Jesús
en la Palabra y en el hecho de compartir la comida con El;
– -y esta aparición de Jesús no les ha de servir para evadirse de la
realidad, sino para impulsarles a cambiar la realidad,
convirtiéndose así en testigos de la Resurrección de Jesús.
– Por lo tanto, si nos fijamos atentamente en este texto, nos
hallamos, ni más ni menos, con el esquema de las que son
nuestras Eucaristías dominicales: nos encontramos con la Palabra,
compartimos el pan, y recibimos, de esta manera, un fuerte
impulso para seguir siendo, día a día, verdaderos testigos de la
Resurrección.
– Este es el significado y la enseñanza del evangelio que nos ofrece
hoy el evangelista Lucas.

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

El próximo encuentro será el viernes 21 de mayo a las 19:30 (tercer viernes de mes).

Parroquia N.S. Salas Viladecans

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