Este miércoles, 20 de enero, a las 15:00 horas se produjo una fuerte explosión en un edificio perteneciente a la parroquia de la Virgen de la Paloma y San Pedro el Real, en la calle Toledo, 98, después de que unos minutos antes se percibiera un fuerte olor a gas.

El edificio anejo al templo, en el que se ubican dos pisos de los sacerdotes, varios locales parroquiales y de Cáritas, quedó destrozado. Los sacerdotes Gabriel Benedicto, Alejandro Aravena, Moisés León y Matías Ernesto Quintana se encuentran bien, mientras que un quinto, Rubén Pérez Ayala, fue trasladado al hospital herido de gravedad. Falleció pasadas las 1:30 horas por las heridas y las hemorragias internas producidas por la explosión.

Además, Emergencias Madrid confirmó el mismo miércoles la muerte de otras tres personas. Se trata de David Santos Muñoz, electricista de 35 años, padre de cuatro niños, y feligrés de la parroquia, que había ido a echar una mano y al principio de la tarde estaba desaparecido; así como el ciudadano búlgaro Ivanov Kochev Stefco, de 46 años,
y Javier Gandía, un albañil de 45 años, que trabajaba en el edificio de enfrente del lugar del suceso y vecino de La Puebla de Almoradiel (Toledo).

El propio arzobispo se desplazó al lugar de los hechos y pidió rezar por la comunidad cristiana y por las víctimas. Tras conocerse la noticia se han sucedido las muestras de afecto, entre ellas la del Papa Francisco, y de la Casa del Rey.

Este jueves, 21 de enero, se ha celebrado una Misa funeral por los fallecidos. Los entierros serán este viernes también en la intimidad familiar. Reciban las familias nuestro más sentido pésame. Os encomendamos a la oración de la comunidad.

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